El tai chi es un arte marcial de origen chino y no se puede separar de su filosofía. Siempre fue transmitido entre taoístas durante un largo periodo de tiempo, con lo que se le fueron aportando las mejoras internas que se iban desarrollando con las prácticas propias del taoísmo”En las sesiones que se ofrecen en la Asociación se realizan ejercicios de calentamiento y estiramientos suaves que nos aportan una serie de beneficios basándose en una serie de posturas que se enlazan unas con otras a través de movimientos largos, fluidos y lentos que se llevan a cabo al compás de la respiración.
El maestro que imparte este arte marcial es Manuel Lázaro, quien enseña en asociaciones, gimnasios, casas de juventud y otras entidades kung fu, tai chi y defensa personal.
“El máximo objetivo del tai chi es estimular el flujo de nuestra energía vital” –dice– “Los efectos sobre el estado de ánimo y el metabolismo son inmediatos, y si se practican regularmente aumentan de forma gradual. Yo tengo la suerte de trabajar a la vez que me beneficio de las virtudes de esta filosofía. Además disfruto mucho con los alumnos. Es muy grato comprobar sus mejoras día a día.”
La práctica de este arte marcial aporta una serie de beneficios:
Se trabajan los músculos de la espalda y de la columna vertebral con lo que se hace frente a malas posturas y ayudan a corregir desviaciones en la columna, hernias discales, lumbalgia… La relajación de hombros y cuello ayudan a reducir contracturas y alivian los dolores que producen marcos y problemas cervicales.
Al realizar los movimientos de tai chi y chi kung se crea un masaje suave de todos los órganos internos, con lo que se mejora su funcionamiento y se previenen posibles afecciones.
Los ejercicios de respiración benefician al aparato cardiocirculatorio con lo que mejora la resistencia y previene varices, coágulos… etc
Se refuerzan los tendones, las articulaciones y la estructura ósea. Todo esto ayuda a combatir la artritis, periostitis, tendinitis y similares.
En resumen, se trabaja y aumenta la coordinación muscular, elasticidad, resistencia, equilibrio, flexibilidad, capacidad de lucha, control físico y emocional y adaptación al medio. Además la relajación que aporta nos enseña a reconocer y liberar la tensión que acumulamos día a día y con la que convivimos sin ser conscientes en situaciones ordinarias.
Maestro Manuel Lázaro Izquierdo


