Unos cuantos privilegiados (los que quisimos acercarnos) tuvimos la oportunidad de escuchar en directo a la Monkayo Blues Band en el pabellón de Juslibol.
De nuevo disfrutamos de las artes del blues y del jazz, y de algo muy especial:
hay veces donde los niños son molestos, se mueven, alborotan. Ahí la magia de este grupo, que no sólo se hizo con ellos, sino que gustó a todas las edades.Una velada entretenida y siempre con sorpresas. Normalmente en un concierto dispones de una barra para poder refrescarte, a cambio de un módico (a veces de módico no tiene nada) precio. Pues también en esto dieron la nota. Fueron ellos los que invitaron a todos los asistentes a refrescos, cervecitas, patatas fritas, pizza. Alguno podría pensar, claro, con lo que cuesta la entrada. Pues nada. La entrada era libre, como libre era cualquiera de cantar, aplaudir, bailar, y refrescarte, todo ello a costa de los mismos.
Gracias de nuevo y…nos veremos


